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Foto: Raquel Pérez, Cartas desde Cuba

Días atrás tuve la oportunidad de leer una carta abierta emitida por el Servicio de Cirugía General del Hospital Calixto García denunciando las deplorables condiciones de trabajo a que se enfrentan cada día. La misiva aborda temas en extremo álgidos y alude textualmente: … “el gobierno es responsable de todo esto, y no solo de saberlo, sino también de resolverlo”, fin de la cita. Esta carta tiene altas cotas de audacia y creo que en su razón hace un llamado de alerta emergente para que se enfoquen de una vez por todas en el tildado disgusto del médico cubano. Debemos exigirle a nuestro gobierno que nos tiene que diferenciar  del resto del pueblo trabajador. Somos médicos y tenemos el don de manipular la vida y eso merece respeto. No podemos seguir siendo las ancas de este sistema donde cualquiera es digno por ganar una medalla o tocar una tumbadora. Los médicos cubanos queremos ser dignos en nuestro país y que el pueblo nos respete: la dignidad debe empezar en casa. Vamos deambulando el mundo para mostrar cuan digno somos de sentirnos médicos cubanos y cuando llegamos a Cuba nos ruborizamos por lo que somos pues nadie nos valora por lo que hacemos. Somos míseros en nuestro propio país y querubines en el mundo; somos dioses para el resto del mundo y ángeles caídos en nuestra hermosa patria. No solazamos a los turistas, pero los sanamos; no diseminamos cultura pero dictamos sentencias que salvan; no rompemos records mundiales pero descendemos porcientos y eso vale tanto y más como la vida misma porque eso es lo que hacemos a diario. No tenemos que esperar un ciclo olímpico, ni el concurso del año ni la

oportuna invitación de un emigrante para llegar a la cumbre. No, nuestra competencia es el diario cumplimiento del deber; toda la artesanía que sale de nuestras manos para que los desdichados la disfruten; toda la energía que expelen nuestras ansias día a día para que terceros sean felices.  Proveemos felicidad, records, cantos y poesías, y eso es arte también. Por qué no recompensarnos si nuestros frutos son más dulces que los de los demás. Podemos hacer las dos cosas: ser dignos en el exterior y ser dignos en nuestro país. Podemos llevar la vida a las afueras  dejando garantía de vida a los nuestros. Queremos y exigimos brindarle atención a nuestro pueblo con la misma eficacia con que se brinda en el exterior; queremos y necesitamos que valoren y paguen nuestro trabajo con los mismos juicios con que valoran y pagan a los que están en misiones externas. ¿Cómo podemos  vivir en la penuria y contrariamente dar opulentas atenciones a nuestros pacientes? No es cuestión de conciencia y triviales concepciones. Es cuestión de lógica dialéctica. No es posible que los nuestros se ahoguen mientras salvamos a otros; no es posible que seamos incapaces de brindar sustento a nuestras familias  con nuestra labor y paradójicamente tenemos la obligación de apuntalar, en ocasiones con horcones viejos, otras familias. Somos médicos tanto como humanos, tanto como cubanos y las necesidades de muchos no deben ser la de todos. Sí que vivimos más en espíritus cuantas más almas salvamos pero el don de la sapiencia se rinde ante la inopia. No podemos alimentar a nuestros hijos con racimos de moral ni vestirlos con franelas del más fino regocijo.  Nuestro Presidente dijo el 26 de julio de este año que sabía que los médicos ganaban poco pero que así estaban todos. Perdón Sr. Presidente, pero con todo el respeto que Ud. se merece, así no estamos todos. Somos la especialidad de la casa en cuanto a desigualdad se refiere. En el centro de la crisis podemos ser la excepción de la regla y ganar un salario más justo y tener condiciones labores no solo más justas sino más dignas  en correspondencia a la labor humanitaria e inconmensurable que brindamos. Conocemos de las inversiones magnánimas que se realizan para sustentar el Sistema de Salud Cubano y sus Instituciones pero no se invierte en el ser humano, en el médico; es como obligar a un indigente que habite en un palacio. Tiene Cuba un ejército de batas blancas codiciado e insuperable pero ya el blanco se torna isabelino: la pureza… va cambiando de color.

Dr. Eider Valdés

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Carta de ¿un? médico cubano
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  1. Joel dice:

    Hola por alla!
    Este post no esta muy bueno. Entiendo lo que se quiere decir pero no creo que este escrito de la manera mas adecuada. Si de verdad esta escrito por un medico le esta haciendo en realidad poca justicia a su profesion. Las demandas y sus argumentos aun entendibles y justifcados estan plasmado de una forma que deja mucho que desear. Muy diferente a la carta escrita por los medicos del Calixto

  2. willy dice:

    Siempre me ha gustado esta pagina porque puedes opinar libremente y ensegida esta lo opinion para ser leida , mis saludos a los que mantienen esta pagina , se verdaderamente esta carta la escribio un medico entonces por mi parte le doy medalla de valentia , ademas de respaldar sus palabras que son una realidad que se impone y que es muy bueno que el mundo sepa esa realidad aunque haya que repetirla y repetirla , porque sabemos que los dictadores estos no les importa nada que no sea su poder y que va a ser muy dificil que se conmuevan ahora y ver a los cubanos como personas libres , para ellos los cubanos les pertenecer y tienen que vivir para ellos y como ellos digan ,ABAJO LA DICTADURA CASTRISTA

    • eddy dice:

      willy tienes suerte muchos de los grandes medios del mundo no te permitirian emitir un criterio así La Chiringa Si, pero deja tus fanaticadas para discutir de pelota y concentrate en lo esencial esas son groserias que nadie cree incluso tu

  3. Elisandro dice:

    Hola a todos, Yoel no concuerdo contigo al decir que este DOCTOR no hace justicia a su profesión, a mi parecer antes que profesionales somos seres humanos y su reclamo lo hace desde su condición humana y socio-económica. Cuál es nuestra motivación diaria principal al salir a nuestras labores sino garantizar el bienestar de nuestra familia? Después viene todo lo demás, que si contribuimos con la sociedad, que si ponermos en alto nuestro sistema de salud, que si nuestro país ocupa un altísimo lugar a nivel mundial…..todo eso está bien y para nada divorciado de nuestra aspiración primordial, pero aprendí que la familia es el núcleo central de la sociedad y por ello está primero, aún cuando damos la vida por nuestro país o un ideal lo hacemos pensando en su futuro bienestar. Felicitaciones a nuestros médicos que en dificiles condiciones siguen laborando y manteniendo en alto la salud cubana como referente universal. La tan manida “Atención al hombre” empieza por escuchar sus reclamos