Muchos se preguntan por qué después de tanta algarabía con la famosa moringa, se hace tan difícil saborear los derivados de “la prodigiosa mata”, pues tanto como la carne prohibida; la misma aún permanece ausente de los mercados agropecuarios, farmacias (en forma de infusiones), de los mismísimos puntos yerberos, o de donde sea que tienen pensado comenzarla a vender o comercializar.
Lo cierto es que, ampliamente difundida en la prensa en su momento, hoy el silencio de los medios hace preocupar a los ciudadanos que quedamos de alguna manera a la expectativa de las mencionadas bondades nutritivas de esta planta, pero eso honestamente no me asombra.
De igual forma para los curiosos, o para los ansiosos como yo, comparto con ustedes varias imágenes que me fueron tomadas en un rinconcito moriniguero que encontré en la localidad del Náutico, en el municipio Playa (justamente bajando por la calle 9na entre 146 (iglesia) y el parque de pinos de la calle 150, al fondo del conocido parque deportivo Eduardo Saborit). Allí, a falta de un buen filete a punto de mediodía para saciar mi voraz apetito, finalmente pude degustar de un sabroso té de moringa en una cafetería que además de titularse con el peculiar nombre, se caracteriza por su siembra auto gestionada de la planta, además del buen trato y servicio; el cual incluye si se exige una detallada explicación a los clientes sobre el proceso que se lleva a cabo para la preparación de las sabrosas infusiones (frias o calientes).
No les cuento más. ¡Quedan formalmente invitados!
Carlos Alberto Pérez
“La Chiringa de Cuba”
Nota: Ni se les ocurra pensar que por haber escrito este Post romántico sobre la moringa cambiaría un filetón bien bueno por un vaso de “sudor de tigre”. El tesito no está mal, pero primero lo primero. ¡Que quede bien claro!
Vea las fotos:






