Me preguntan si me quedo, si me quedo….
A. Berazaín y Buena Fe
Foto: El Gorrión,ganadora del Festival de Fotografía “FotoFest 2012”
Por: Una Adolescente, especial para “La Chiringa de Cuba”
Decir Adiós… ¿acaso no es eso difícil también para nosotros? Cuando apenas contamos con cinco años, ya somos conscientes de nuestro entorno, la separación de nuestros padres, el nacimiento de un nuevo miembro de la familia,o la muerte de otro. Además de eso, también somos conscientes de las despedidas: amigos que se van, y que esperamos por su reencuentro, el que a veces no ocurre nunca y así nos resignamos a la idea de que ya no van a volver. Cuando llega la hora de ir pensando en nuestro futuro, nos preguntamos ¿Qué hay con nosotros? aún más en la adolescencia, como seres vulnerables que somos, creemos que estamos destinados al fracaso pues últimamente la cantidad de dinero que tienes, avala tu propio futuro y te define ante los ojos de otros.
Aunque nuestros padres no nos hablen de esa posibilidad, creemos que otra vida puede ser mejor, esa idea nos da vueltas en la cabeza como un nuevo propósito a lograr. A algunos les llega esa alternativa, por así decirlo; pero cuando debíamos sentirnos contentos por ello, sale a flote ese sentimiento primitivo que implica una despedida. Lo curioso es que a muchos les queda una pizca de amor y se sienten abrumados por la idea de abandonar a sus amigos, familiares, su patria; sienten la repentina nostalgia de la vida que dejan detrás.
En los pocos años que han transcurrido en mi vida, ya he tenido que decir adiós en reiteradas ocasiones, y la verdad es que no sé cuántos más tenga que decirlo, pero cada vez me siento más vacía, más sola; me perturba la idea que entre aquellos que se han ido o que se irán, están jóvenes con talento, comprometidos dentro de su generación y con un gran futuro por delante, que tendrán que abrirse paso dentro de lo desconocido.
Cada vez son más los que nos dejan y cada vez más decir adiós se convierte en un hábito, y aunque sigo apostando por los que se quedan; sepan los que se van que tienen mi puerta una abierta. La del corazón.
Una adolescente.
Duele, es cierto. yo mismo ya perdi la cuenta de las despedidas. Desde amores hasta vecinos. Por algunos recé para que cruzaran el mar a salvo. Asi, hasta que me llego mi turno de ser despedido, solo que a mi me verian de regreso pronto. quisiera decirte, ‘Una Adolescente’ que no veas esto como un fenómeno unico de nuestro pais, sistema, tercermundo o mala suerte. Ocurre donde quiera, en todos los mundos enumerados. Y es que sencillamente la gente se mueve demasiado hoy dia. Algunos ccomo nosotros buscamos oportunidades, otros por ahi tambien, otros tantos buscan estudios, aventuras, conocimiento, aislamiento, fe, amor, etc. Muchos de estos ultimos se cautivan con lo que encuentran y nunca mas pasaran mas de 1 mes en su pais de origen, como es el caso de mi actual esposa. Tambien me afecta despedir amigos, pero pienso que si las condiciones fueran otras igual estaria despidiendolos, o ellos a mi. Es posible que lo que mas nos afecte sea la incertidumbre de su suerte y si alguna vez, en esta u otra orilla, podremos encontrarlos de nuevo.